Press Release

 

David Diao, Melnikov

 

Del 5 de Abril al 5 Junio

 

La Galería Marta Cervera tiene el placer de presentar la tercera exposición de David Diao

 

Desde los años 1980 las pinturas de David Diao (1943) representan un emblema de la ruptura postmoderna. Tras una doble crisis personal y generacional que le distanció de una pintura formalista y seductora, como la que había practicado hasta entonces, sus telas se convirtieron en el soporte de una crítica cultural que expresaba una gran dosis de fascinación por las ideas y la estética propia de la modernidad crítica. Por lo que David Diao merecería ser considerado un ensayista. Kasimir Malevic, Barnett Newman o más recientemente Konstantin Melnikov han sido objeto de series que los idolatran. Lo sorprendente es que lo haga mediante un tratamiento pictórico que recuerda el entusiasmo formal de aquella misma modernidad de la que intentaba alejarse. Una pintura como Black and White with Chair (1984-1985) adquirió el estatuto de un manifiesto y convirtió a David Diao en referencia de toda una generación. La composición imaginaba los motivos geométricos de las pinturas suprematistas de Malevic flotando en la célebre exposición 0.10. Aquel episodio histórico de la vanguardia rusa, que tuvo lugar en Petrogrado en 1915, revivía en pleno apogeo apropiacionista en el Nueva York de los 80s. David Diao trataba a la historia del arte como un tema musical, susceptible de ser expuesto a repeticiones, aceleraciones de ritmo y variaciones de tono. Y no exento de una cierta banalización.

 

La casa construida por Konstantin Stepanovich Melnikov (1890-1974) en la calle Krivoarbatsky de Moscú, una construcción legendaria de la arquitectura moderna, ha sido el letmotif persistente de uno de los proyectos realizados por David Diao entre los años 2011 y 2012. La casa estudio concebida por este arquitecto recuerda la estructura de un panal de abejas que determina una forma de vida muy particular en su interior. La vista de ese espacio desde sus entrañas, reducida a dos secciones circulares, genera una geometría que parece directamente inspirada en las telas del artista norteamericano Elsworth Kelly. Como si las estrecheces económicas de los años 1920 en la antigua URSS anticiparan el repertorio formal de la abstracción postpictórica. La precariedad de una época convertida en una depurada síntesis que abandera el liberalismo triunfante y sus expresión artística. Todo un loop que las telas de David Diao elaboran cromáticamente y a base de reiteraciones icónicas como aquellas que evocan métodos de trabajo propios del pop art. Sin embargo, este grupo de obras despliega referencias nominales al nombre del arquitecto rotulado con caracteres cirílicos y las solapa con la famosa fotografía de la esquina repleta de obras suprematistas en la útlima exposición futurista de 1915, objeto de cita recurrente en la trayectoria de David Diao. En otra obra las iniciales del arquitecto Konstantin Melnikow y el pintor Kasimir Malevic permiten sintetizar ambas figuras en un solo monograma. La pérdida de singularidad se extiende como un reflejo de la homogeneización que afecta a la herencia cultural y crítica del siglo pasado. Nada queda a salvo del mito.

 

De modo que las telas de David Diao se verán colonizadas por un trabajo de carácter discursivo, a veces fanático y otras simplemente devoto. En su obra la historia del arte moderno y su épica formal queda reducida a un juego de signos. La distancia entre los sublime y lo ornamental se acorta considerablemente, y ahí, en esos umbrales crece una pintura que rehabilita el género. Esta es una pintura que nace del desprestigio y se eleva como una nueva forma cultural. Melnikov sería en este caso un signo complejo cuya biografía está cerca de convertirse en una fábula que alude a los ciclos de entusiasmo y decepción que caracterizan la sucesión de los estilos modernos. El arquitecto que se benefició de los favores de la administración soviética conoció también el ostracismo. Sus avanzados diseños de clubs de trabajadores fueron olvidados una vez transcurrida la década de los años 1920s. David Diao, que siempre se ha representado en los márgenes del sistema del arte, podría estar refiriéndose a Melnikov como una víctima de las dinámicas culturales que –lejos de evolucionar caprichosamente– están vinculadas a régimenes de control. Las políticas estalinistas fueron precisamente las que condenaron Melnikov a la marginalidad. Las celdas que caracterizan la estructura y a la vez fachada de la famosa casa de Melnikov crearon el espacio de reclusión en el que él mismo quedó atrapado para el resto de su vida.

 

La ambigüedad del signo, tal como puede ocurrir con esa casa mítica que ha sobrevivido milagrosamente al siglo XX, depara derivas formales y una retórica visual no exenta de sarcasmo. A base de aplastarlas, las obras de David Diao transforman los momentos históricos más cruciales en composiciones bidimensionales. Bajo la apariencia de una atmósfera cromática que atempera viejas luchas ideológicas se presenta un drama: la pérdida de una conflictividad que había caracterizado el progreso y la secuencia de las ideas estéticas. Ese fragor ideológico está listo para entrar en los interiores domésticos del siglo XXI y las galerías de las nuevas instituciones. En este sentido, David Diao es el pintor de nuestro tiempo dispuesto a poner el dedo en la llaga sobre las contradicciones de las políticas culturales de finales del siglo XX.

 

Escrito por Carles Guerra

 

David Diao ha participado en la Bienal del Whitney 2014. Sus obras están, entre otras, en las colecciones del Whitney Museum of American Art, NY, Brooklyn Museum, NY, Albright-Knox Art Gallery, Buffalo, NY, MOMA, San Francisco, CA, Blanton Museum, University of Texas, Austin, TX, FNAC, France, MOMA, Saint Etienne, France, FRAC, Burgundy and Brittany, France, Ontario Art Gallery and Vancouver Art Gallery, Canada.

 

English Press Release

 

Since the 1980’s David Diao’s (1943) work has become emblematic of the post-modernist turn. After both a personal and a generational crisis, which distanced him from the formalist approach to painting he had practiced in the past, Diao’s canvases became the medium for a cultural critique. This critique transmitted a large dose of fascination for the modernist body of ideas and aesthetics. It is for this reason that David Diao deserves to be considered an essayist, describing this critical culture and its history throughout the twentieth century. He has revisited well-known figures like Kazimir Malevich, Barnett Newman or, more recently, Konstantin Melnikov in art series that idolized them. Surprisingly enough, David Diao uses for these series a pictorial process recalling the formal enthusiasm of that modernity he tried to distance himself from. A painting like Black and White with Chair (1984-1985) acquired the status of a manifesto, and turned David Diao into a reference for a whole generation. The composition imagined the geometrical motives of Malevich’s suprematist paintings as free-floating icons in the groundbreaking exhibition 0.10. That historical episode of the Russian avant-garde, which took place in Petrograd in 1915, suddenly revived in the New York of the 80’s with the peaking of appropriation practices. David Diao treated art history much like a musical theme, vulnerable to repetitions, rhythm accelerations and tonal variations

 

The house built by Konstantin Stepanovich Melnikov (1890-1974) in Krivoarbatsky Street, Moscow – a legendary building for modern architecture – has been the persisting leitmotiv of one of David Diao’s recent projects, completed between 2011 and 2012. The house-studio conceived by Melnikov is reminiscent of a honeycomb’s structure, which enables a very particular way of life within its walls. The different views of this space from its interior, reduced to two circular sections, generate a geometry that seems to be directly inspired by the canvases of North-American artist Elsworth Kelly. It is as if the economic difficulties of the 1920’s in the old USSR anticipated the formal repertory of post-pictorial abstraction, the precariousness of a time transformed into a depurated synthesis championing a triumphant liberalism and its artistic expression. A looped reference, which David Diao’s canvases elaborate chromatically and through iconic reiterations, similar to those that evocate the mechanical methods of pop art.

 

This group of works displays nominal references to Melnikov’s name, written with Cyrillic characters. The references are overlapped by the famous photograph of that corner full of suprematist works in the last futurist exhibition in 1915, recurrently quoted in Diao’s trajectory. In another work, the initials of the architect Konstantin Melnikov and those of the artist Kasimir Malevic allow us to merge both figures into one monogram. KM blurs the differences between two key figures in one the most embattled periods of Russian art. The loss of singularity expands, reflecting the homogenization that last century’s cultural and critical heritage is undergoing. Nothing is immune to myth.

In this sense, David Diao’s canvases are invaded by a discursive practice some times fanatic, others simply devote. In his work the history of modern art and its formal epic are reduced to a play of signs. The distance between the sublime and the ornamental shortens, and in this threshold a new painting blooms, rehabilitating the oldest artistic genre. His painting is born out of discredit, and rises as a new cultural form keen to review its own cultural history. In this case, Melnikov would become a complex sign whose biography is close to becoming a fable, alluding to the cycles of enthusiasm and deceit that characterize the succession of modern styles. The architect who benefitted from the favors of the soviet administration also experienced ostracism, his advanced designs for worker’s clubs forgotten soon after the 1920’s. David Diao, who has always represented himself at the margins of the artistic system, could be referring to Melnikov as a victim of cultural dynamics that, far from evolving spontaneously, are tightly monitored and disciplined. Stalinist politics were the ones that condemned Melnikov to marginalization. The cells that characterize the structure-façade of Melnikov’s famous house created the space of reclusion where he found himself trapped for the rest of his life.

 

The ambiguity of the sign in David Diao’s canvases provides for formal drifts and a visual rhetoric not free of a sarcasm born of disbelief. It is the same effect produced by this famous house that has miraculously survived the 20th century. David Diao’s works transform the most crucial historical moments in two-dimensional compositions. Under the appearance of a vibrantly chromatic and tempered atmosphere, old ideological fights wither away. The tragedy David Diao’s paintings feature is the loss of a tension that had characterized progress and the developing of new aesthetics. This ideological ardor is ready to enter the domestic interiors of the 21st century as well as the galleries of new institutions. In this sense, David Diao is the artist of our time, ready to touch the sore spot that nestle the contradictions of cultural politics at the end of the 20th century.

 

Written by Carles Guerra

 

David Diao has participated in Whitney Biennial 2014. His works are in collections like Whitney Museum of American Art, NY, Brooklyn Museum, NY, Albright-Knox Art Gallery, Buffalo, NY, MOMA, San Francisco, CA, Blanton Museum, University of Texas, Austin, TX, FNAC, France, MOMA, Saint Etienne, France, FRAC, Burgundy and Brittany, France, Ontario Art Gallery and Vancouver Art Gallery, Canada.

 

// 

David Diao, Da Hen Li House

 

David Diao dejó su casa en China, bajo circunstancias excepcionales, hace 61 años, cuando el régimen comunista se instaló en el poder. La propiedad fue expropiada y en su lugar se erigieron las oficinas del Sichuan Daily. Cuando volvió por primera vez, treinta años después, la casa había sido demolida. Durante años Diao ha tratado de plasmar sus sentimientos de duelo por esta pérdida en un conjunto de pinturas. Finalmente, presentó los efectos de esta experiencia en su primera exposición individual en China en 2008 en la Courtyard Gallery de Pekín. En 2009, la Postmasters Gallery de Nueva York volvió a presentar esta serie añadiendo numerosas piezas. La Galería Marta Cervera está orgullosa de acoger la primera exposición europea de este proyecto.

 

Escribe Philip Tinari en su ensayo dedicado al proyecto Casa Da Hen Li: Viví ahí hasta los seis años: “Utilizando recuerdos propios y los de sus numerosos tíos y tías y guiado por las medidas fijas de una cancha de tenis, algo que constituía el rasgo especial de su casa, estableció un vinculo entre aquella realidad anterior y su vida actual. En los lienzos resultantes hay sutiles referencias a distintos lenguajes entrelazados: la arquitectura, la pintura, los ideogramas chinos. Estas pinturas también tienen que ver con un intento de reconstrucción del pasado por medio de la imaginación. Con este acto, intrínsecamente vano, de intentar recuperar un espacio y un tiempo pasados, Diao desplaza su típico ingenio pictórico y su escepticismo en un nuevo contexto de pathos histórico.”

 

David Diao participó en la exposición High Times, Hard Times: New York Painting 1965- 75 que se presentó en numerosos museos en E.E.U.U. México y Europa en 2006 – 2008. Su primera exposición personal, Best Laid Plans, tuvo lugar en la galería Tanya Leighton de Berlín en 2009. Recientemente, tuvo una personal en la galería Office Baroque, Antwerp. Actualmente está exponiendo en la galería Fabienne Leclerc/In situ de Paris.

 

La Galería Marta Cervera presenta simultáneamente a esta exposición, también David Diao: Design Matters en el espacio de General Castaños, 5.

//

David Diao “Design Matters”

The paintings of David Diao are vivid and sustained demonstrations of our age's stormy relation with its modernist origins. Diao's passionate interest in the genealogy of modern architecture, design and, of course, painting forms the starting point of his work. Yet his interest is focused on the inevitable inconsistencies to be found in any account of modernism. Diao prefers to mine the

paradoxes that modernism throws up for any serious student of its long and varied theory and practice.

Fully aware of the need to allow alternative explanations to flourish, Diao weaves these often competing stories of modernism into a compelling and surprising fabric. The self-assured certainty of modernist architecture, design and visual art is challenged at every turn with wit and a rare poetic

sensibility. The historicism of modernism is repeatedly challenged by the messy reality of life and the perversion of its doctrine of purity and progress. Memory, personal taste and the sheer contingency of our individual situations force us to look again on the cultural monuments of our glorious past.

 

The iconic figures and sites of modernist architecture are fair game for Diao's incisive works of art.

As always, Diao begins by presenting a revelatory personal encounter with a particularly beloved modernist work.

So, a visit to Philip Johnson’s Glass House nets a snapshot of Diao lounging in the living area. As the artist seeks to inhabit the spirit of these chosen structures or enthuses about the extraordinary precision and purity of their design, he also unmasks the ghost in the machine. The largely overlooked, though hilarious fact of the shrinking rug that sets the stage for the wonderful

 

Barcelona chairs that Johnson chose to offset his own homage to early Continental modernist architecture becomes the real truth of architecture and design

Diao memorializes a 1992 visit to to Mies van der Rohe’s Tugendhat House by representing other, baser necessities in the form of a bright yellow streak across the building's venerable though slightly shabby facade.

A vintage map giving the locations of the numerous examples of modernist domestic architecture in suburban Connecticut highlights the sad fact that many have been demolished or are now at risk.

There is always some incongruous element that Diao introduces to derail what appears to be an uncomplicated rhapsody to modernism. That he manages nevertheless to conjure elegant pictures of undeniable grace out of moments of pathos and comedy is a testament to his gifts as an artist.

 

Michael Corris

David Diao was featured in "High Times, Hard Times: New York Painting 1965-75" which traveled to numerous museums in the US, Mexico and Europe (2006-2008.) His first solo in Germany at Tanya Leighton in Berlin, "Best Laid Plans" was in 2009. More recently in 2010 he had a solo in Antwerp at Office Baroque Gallery. His work is also in a current show in Paris at Fabienne Leclerc/In Situ. Concurrent with this show, Galeria Marta Cervera is also presenting “DAVID

DIAO Da Hen Li House:I lived there until I was 6...” at our other gallery.

Diao's work is in the collections of, among others, MoMA, NY, Whitn ey Museum of American Art, NY, Brooklyn Museum, NY, Albright-Knox Art Gallery, Buffalo, NY, MOMA, San Francisco, CA, Blanton Museum, University of Texas, Austin, TX, FNAC, France, MOMA, Saint Etienne, France, FRAC, Burgundy and Brittany, France, Ontario Art Gallery and Vancouver Art Gallery, Canada.